Análisis y crítica de la película argentina Relatos salvajes

Crítica de Relatos salvajes: genialidad pura

Henos aquí ante el estreno de Relatos salvajes y lo primero que necesito decir es que Damián Szifrón es un genio. Lo digo en serio. «Los simuladores» es, junto a «Tiempo final» de los hermanos Borenstein, el mejor programa de televisión que vi en mi vida. Eso fue hace mucho y Szifron hoy tiene 39 años. ¡¿Cómo demonios solo 39?! ¿Cuántos años tenía cuando se emitió aquel gran programa por Telefé? 27. Asombroso.

Las historias de Szifrón son, en mi humilde y bloggera opinión, el resultado de la cabeza y la observación de un superdotado.

Es director, sí, pero más que eso, es guionista. Es un escritor afilado, inteligente, con la capacidad de poner una lupa en lo cotidiano y darle un toque mágico y realista a la vez. En Relatos salvajes, pero también en sus realizaciones anteriores, hay líneas de diálogo que son exquisitas, pero no por hacer uso de un vuelo poético pretencioso, sino por el ingenio y el humor negro (negrísimo). Por eso Szifrón, para mí, es primero creador y guionista, después director y montajista y todas esas tareas que hace también con lucidez.

¿Escribí demasiado solo de Szifrón? Es que creo que con solo 39 años ya podemos hablar de su obra. No es un director que hizo un par de películas. No, es mucho más. Es alguien que tiene un estilo marcadísimo, una temática (la búsqueda de justicia) que articula de una u otra forma todos sus relatos y una calidad que lo eleva a lo mejor del cine (argentino y extranjero).

Hablemos de Relatos Salvajes

El motivo del post es dar una impresión de Relatos salvajes, vamos a eso. Después de todo lo anterior, queda claro que me pareció una maravilla. Pero creo que en este film resalta la madurez de Szifrón: no solo cuenta varias historias a la perfección, también es sumamente audaz, y eso no lo había sentido en sus otras obras. Audaz por los planteos, pero sobre todo, audaz por los finales. Me refiero en especial a la historia de la ruta con Sbaraglia y la del accidente de auto con Oscár Martínez. Hay que tener coraje para darles ese final. Hay que animarse a dar un desenlace que no satisfaga la justicia poética que siempre esperamos.

Además, la ira. Porque hemos visto decenas de películas de vengadores (el valiente, muchas veces ligado al FBI, que busca al asesino de su hija/hermana/amigo/padres, etc) que encuentran al culpable de sus desgracias, lo matan o va preso y ya. Los fulanos ni se despeinan. Acá sí, y lo que desata la ira puede ser una multa, un insulto, una traición. Es la ira y la venganza. Es, quizás, la justicia por mano propia, pero no con la connotación habitual. A veces es la rebelión contra alguien, pero detrás está la rebelión contra el sistema: la bronca contra la corrupción, la ira latente en esa lucha de clases en la ruta, la impotencia ante la burocracia, la manipulación del poder con dinero, y finalmente el engaño y la hipocresía del «deber ser».

Los episodios de Relatos Salvajes

Mientras escribo esto intento pensar cuál fue el episodio de Relatos salvajes que más me gustó, pero me cuesta. Me quedé con cosas de todos. Voy a caer en la tentación de recordar eso que me quedó de cada uno (pero sin contar finales, por si acaso alguien no la vio):

Análisis y crítica de la película argentina Relatos salvajes Grandinetti Análisis y crítica de la película argentina Relatos salvajes Rita Cortese   
Pasternak: excelente comienzo para decir de qué va a ir la película. Magnífica «intriga de predestinación» para quienes hayan leido de estructuras narrativas. Y los títulos con animales están para volverlos a ver y hacer un precioso análisis.
Las ratas: Rita Cortese es una genialidad de actriz. Relato discreto y muy efectivo.

Análisis y crítica de la película argentina Relatos salvajes Sbaraglia Análisis y crítica de la película argentina Relatos salvajes Darin
El más fuerte: acá la audacia empieza a tomar forma y convierte un insulto en un devenir de hechos inimaginado. Lo imprevisto y la imagen final de esas dos caritas… No lo podés creer, así de simple.
Bombita: en cierto punto, el más cotidiano. Cuando surge lo de «Bombita» sobreimpreso, me fascinó. La mega explosión inicial está genial. Y la musiquita de «La salud de nuestros hijos» es algo glorioso y acertadísimo para hablar de cuando nos vacunan (de grandes, a diario y sin caramelo a cambio).

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La propuesta: es el más serio, me pareció el más dramático, el más diferente. ¿Saben que? Si se piensa todo lo que pasa, probablemente de principio a fin sea el más ligado a lo real. Se diferencia en que la ira y la venganza no está en manos de los protagonistas, si no de otro… el que acciona al final y zas! el director nos manda el corte brusco y nos deja con una sensación de injusticia impensada.
Hasta que la muerte nos separe: es el episodio más largo de Relatos salvajes o al menos esa sensación da. Todo eso de las bodas perfectas… todos esos clichés y que bella manera de destruirlos. La frase del Ital Park en pleno revoleo… inolvidable.

Inteligencia y audacia. ¿Algo más? Si. El tercer elemento que creo que completa la perfección de Relatos salvajes es la realidad. El tacto para plantear una situación absolutamente cotidiana y llevarla al extremo de lo tolerable.

Relatos salvajes captura con maestría el latir de una época. Pone el termómetro para calcular la fiebre social y en vez de dar antibióticos, la hace estallar. El colapso llega a ese punto de inflexión del que no se vuelve.

No me extiendo más. Gran película, de esas que en unos años los profesores de análisis del cine van a dar en las facultades. Szifrón, con cada paso, se convierte en uno de los mejores directores y guionistas de la historia del cine argentino. Queremos más Szifrón, sin dudas.

El elenco de Relatos Salvajes

Todo el reparto está de maravillas, solo agrego algunos detalles y si me salteo algunos actores, sepan disculpar.

  • Dario Grandinetti (Salgado) parece el tipo al que los simuladores van a hacer caer en la trampa
  • María Marull (Isabel) nos hace creer que su personaje es buenito… ja!
  • Rita Cortese (cocinera) es de otro planeta. Una templanza, una sangre fría… formidable. Una actuación perfecta.
  • Julieta Zylberberg (moza) no la tenía más que de nombre (nobleza obliga), pero está muy bien.
  • Leonardo Sbaraglia (Diego) es tan porteño… lo queremos.
  • Walter Donado (el otro conductor), escuché que no es actor, sino domador de leones. Pensá dos veces a quién insultas…
  • Ricardo Darín (Simón Fisher) ¿hay algo que pueda decir sobre él? ¿de verás? No, es Darín… el hombre tiene dos dones fundamentales: actuar y elegir las películas correctas.
  • Oscar Martínez (Mauricio) y sigue la lista de grandes actores. Tan natural…
  • Diego Gentile (Ariel) me encantó. Lo había visto en la obra de teatro Toc Toc y no me había maravillado, pero acá sí. Y, tengo que decirlo, ¿no luce muy parecido a Bradley Cooper?
  • Erica Rivas (Romina). Con ella dejo de escribir, ustedes dejan de leer y juntos nos unimos en un abrazo y ovación virtual. Bravo!

Duración:122 minutos (pasan volando!)
País: Argentina
Año: 2014

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4 comentarios sobre «Crítica de Relatos salvajes: genialidad pura»

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