Crítica de ‘El Gran Gatsby’: Baz Luhrmann y el gran Leo

Lo primero que tenía en la cabeza al momento de ver «El Gran Gatsby» era que se trataba de una película de Baz Luhrmann. Y el dato no es menor. ¿Recuerdan Moulin Rouge? Bueno, yo la tengo grabada en la retina desde que era adolescente y fui con cuatro amigas a verla al cine. Salí extasiada. Nunca había visto tanto despliegue de color, música, decorados, luces, brillo, movimientos de cámara, ciudades nocturnas resplandecientes. Y así como Tim Burton propone películas oscuras, Luhrmann se cruza a la vereda opuesta y repite sus propios recursos en Gatsby. El comienzo, incluso, parece calcado de Moulin Rouge. El relato, de una forma extraña, también tiene puntos en común: un joven escribe la peculiar historia que vivió, que lo marcó y que lo convirtió en quien es; la llegada al nuevo hogar, cuna de lo desconocido; el circo a la vuelta de la esquina.

Pero este joven no es el protagonista ¿o si? No, porque él es los ojos del espectador, nada más. La estrella es Gatsby, el gran Leo. Esperé a verlo desde el minuto cero. Porque hay actores que tienen esa capacidad: hipnotizan. Di Caprio se convirtió en uno de los mejores y más versátiles actores de su generación. Es de una naturalidad soberbia. 
 
Y después de él, viene todo lo demás. A veces se disfruta ver un film pequeño, pero cuando hay un despliegue bien hecho, dichosos son los ojos que lo ven. La dirección de arte, con vestuario, maquillaje, peinados y escenarios es exquisita. Bien ganado el Oscar de Catherine Martin (esposa de Luhrmann) por Diseño de Vestuario y de Producción. 
 
La posmodernidad y el pastiche son la especialidad del director, cuando hace sonar «Crazy in love» de Beyonce en una fiesta de los años 20. Igual que sonaba Nirvana en el Paris de inicios de siglo XX en Moulin Rouge. 
 
Lurhmann repite patrones. Lejos de ser falta de originalidad, es sello autoral. Es estilo, grandilocuente, desquisiado de color, de ese que no suele asociarse con la idea nouvellevaguista de «autor». Pero lo es, y que bien le sale. 
 
ELENCO
  • Tobey Maguire (Nick Carraway) no es un actor al que siga. Pero vale decir que su cara de niño bueno encaja perfecta con el rol.
  • Leonardo Di Caprio (Gatsby) es único. Creo que el tema de que no le den un Óscar hasta lo hace más grande, dan ganas de reivindicarlo. Atrapa, el tipo aparece en la pantalla y se apodera de uno, es así.
  • Carey Mulligan (Daisy) va ascendiendo con pequeños grandes papeles, desde Orgullo y Prejuicio hasta Drive. Divina en el rol, angelical, maravillosa.
 
 
Duración: 142 minutos
País: Estados Unidos / Australia
Año: 2013
 
Imagen: Village Roadshow Pictures

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