Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

«¡Ah! Esa película es lo más!» suele ser el comentario recurrente de quien vio Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. La vi en el cine. Esos primeros minutos casi me hacen llorar. Quizás lo hicieron.

Charlie Kaufman (guionista de genialidades como «Being John Malkovich» y «Adaptation») escribió una historia de amor, pero no cualquiera. La ciencia ficción se basa en justificar el verosímil de un relato mediante lo científico. Por eso, este filme es una historia romántica de ciencia ficción. Así como nos creemos que resucitan los dinosaurios en «Jurassic Park», decimos: ¿por qué sería descabellado pensar que ciertos objetos estimulen determinadas partes del cerebro y se use esto para borrar los recuerdos que allí se alojan?

Pero no solo el planteo de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos es una genialidad. La dirección de Michel Gondry es prodigiosa. Si de representar la mente se trata, la cámara es tan libre, subjetiva y desquiciada que se vuelve absolutamente realista.

Creo que parte de lo maravilloso de este filme (¿quedó claro que me encanta?) es que es libre. La suma de Kaufman y Gondry produce imágenes dónde el sinsentido resulta más real que cualquier otra cosa. Una cama en la playa, casas distorcionadas, caras desfiguradas: la subjetividad en su máxima potencia. La ausencia absoluta de clichés.

La realidad como vivencia individual, como recorte, como sensaciones: así se vive, así lo muestran. El amor como una experiencia no lineal, donde la incertidumbre y las dudas pueden latir tan fuertes como el deseo, incluso más. Por eso, este desquicio visual es realista. Porque eso que vemos es mucho más cercano a lo que habitualmente sentimos; es mucho más cierto que lo mostrado por las comedias románticas, esos encantadores cuentos de hadas para adultos.

Película de visión obligatoria, por su guión, por su dirección, por su fotografía, por sus actores, porque demuestra que los filmes de amor pueden no ser estúpidos. ¡Véanla ya!

Sobre el elenco de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

  • Jim Carrey (Joel):detractores de sus morisquetas, acá tendran una película donde, con suerte, les regalará una sonrisa. ¡Para hacer reir hay que ser bueno! Acá Carrey compone a un  Joel encantador, perdedor, frágil, simple. Probablemente l0 mejor que haya hecho en su carrera junto con «The Truman Show».
  • Kate Winslet (Clementine): siempre está perfecta. Cada rol que encarna merece un Óscar. Pero acá va un poco más allá y crea un personaje que no hubiéramos imaginado en ella. Pelo de colores vibrantes, desenfado, incluso cierto abandono. Sencillamente genial.
  • Charlie Kaufman y Michel Gondry: (guionista y director) si, ya sé que no actúan ni son parte del elenco, pero esta película es lo que es por ellos dos. Aunque sea solo por este filme, van a pasar a la historia.
  • Elijah Wood, Kristen Dunst, Mark Rufallo, Tom Wilkinson completan el elenco, bien equilibrado, pero si no me detengo más en ellos es porque acá la cosa pasa por las duplas Carrey-Winslet / Kaufman – Gondry. Sepan disculpar.

Título original: Eternal sunshine of the spotless mind (gracias por mantener el título, en España se tradujo como «¡Olvídate de mí!» y claramente pierde la mística)
Duración: 108 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2004

1 comentario sobre «Eterno resplandor de una mente sin recuerdos»

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