‘Orgullo y Prejuicio’: la película romántica que todos amamos

Para todos, hay un grupo de películas que tienen un efecto peculiar: las vimos mil veces, las sabemos de memoria, conocemos como terminan, pero aun así, cada vez que las encontramos por casualidad en la tele, nos hipnotizan y nos obligan a quedarnos sentados frente a la pantalla para experimentar el placer de un dejavú cinematográfico. “Orgullo y prejuicio” es de esas películas (y hablo de la versión de 2005, pero aplica también a la miniserie de los ’90) que veo una y otra vez.

Pero, vamos, lo mío no es obsesión. Jane Austen escribió la novela en 1813. 200 años más tarde se sigue leyendo, viendo, transponiendo a todo tipo de pieza. Es que los clásicos no cansan. La apelación a los sentimientos universales, en este caso el amor condicionado por el prejuicio y el orgullo, es el ingrediente que mezclado con una pluma prodigiosa, crea obras inmortales. Sino, pregúntenle a Shakespeare.

“Orgullo y prejuicio” es, finalmente, una historia de amor. Una chica busca encontrar a un hombre que la ame de verdad. Un hombre considera que pocas mujeres valen realmente la pena. Una adolescente solo quiere divertirse y termina complicando a la familia tras involucrarse con el hombre equivocado. Una madre quiere (por la época, también necesita) que sus hijas se casen. Un padre toma distancia de la impertinencia de su mujer. Una mujer se casa con un hombre que no le gusta por miedo a quedarse sola. 1813. 2014. Cambia la ropa, pero las preocupaciones son las mismas.

Odio generalizar, pero creo que no me equivoco en decir que todas queremos encontrar a Mr. Darcy. Porque Austen cometió la osadía de hacernos creer que existe. Perfecto, en cada milímetro de su ser. Ahí es donde hay que recordar que es una película, una novela, pura ficción.

Darcy y Lizzy en la glorieta mientras llueve. Mr. Bingley haciendo la propuesta a Jane. El beso al amanecer. Maravillosas imágenes cinematográficas en una película con la más magnífica dirección de fotografía. Encuadres que parecen cuadros. Historias que parecen reales.

ELENCO

  • Keira Knightley (Elizabeth Bennet) es la actriz de las películas de época. Construye una Lizzy inteligente, real, humana. ¡Bravo!
  • Matthew Macfayden (Mr. Darcy) es perfecto. El porte, la pinta, la voz, la solemnidad, el hilo de fragilidad oculto. Maravilloso.
  • Rosamund Pike (Jane Bennet) crea una hermana mayor adorable.
  • Carey Mulligan (Kitty Bennet) inicia su prometedora carrera con este pequeño pero risueño papel. Divertida y fresca.
  • Jena Malone (Lydia Bennet) en un personaje clave del relato, derrocha energía. Bien hecho.
  • Talulah Riley (Mary Bennet) en el rol de la hermana “amarga” luce irreconocible. Papel menor pero hay que nombrar a toda la familia ¿no?
  • Donald Sutherland (Mr. Bennet) hace del patriarca familiar y crea una figura paterna súper querible, casi víctima de seis mujeres que amenazan con enloquecerlo. Pero mantiene la templaza. Señor actor.
  • Brenda Blethyn (Mrs. Bennet) es la madre desquiciada, chusma, metida, invasiva, desubicada pero querible cuyo objetivo en la vida es que sus hijas se casen. Formidable actuación.
  • Simon Woods (Mr. Bingley) no sé cómo será en la vida real, pero viendo la película, parece nacido para el papel. La melena rojiza, la cara de ingenuo. Le sale la bondad por los poros. Simplemente adorable.

Título original: Pride & Prejudice
Duración: 129 minutos
País: Reino Unido
Año: 2005

Imagen: Universal Pictures

Autor entrada: Ale Saras

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