poster de la película zona de interés

Crítica de Zona de Interés: Retrato del cinismo

Si hay algo que he visto son películas sobre la Segunda Guerra Mundial, el nazismo y el Holocausto. Cientos de películas. Desde las que tratan el tema de forma directa hasta aquellas en que es parte del contexto. Las basadas en hechos reales y las ficcionales. Ninguna, ni de cerca, muestra el nazismo de la manera en que lo hace Zona de Interés.

Salí del cine pensando en el qué y en el cómo. Lo primero que pensé es cómo las películas y las series actuales se empeñan en mostrar cómo la aguja pincha la piel para que entiendas que la aguja pincha la piel. A los directores les encanta ese primer plano, que impresiona y que siempre sobra. Zona de interés es todo lo contrario. En vez de subestimar al espectador y tomarlo por idiota, asume un espectador inteligente.

De qué se trata Zona de Interés

Pero, ¿de qué va la cosa? Hedwig y Rudolph Hoss (Sandra Hüller y Christian Friedel) son un matrimonio con cinco hijos que vive en una bonita casa como los mismísimos Ingalls, solo que su jardín linda con el campo de concentración de Auschwitz y el papá de la familia no es Michael Landon, sino un comandante nazi.

escena de la película zona de interés
Diamond Films

Análisis de Zona de Interés

La cámara siempre está de este lado del muro, del lado de esta familia feliz. Siempre. Del otro lado, el horror. La inteligencia de la película radica justamente es esto: jamás muestra lo que pasa detrás de los muros de Auschwitz. Nada. Para saberlo, más allá de que uno lo sabe, están los indicios. Unas prendas que llegan de regalo a la esposa del comandante, unas cenizas, unas chimeneas con humo…

El director Jonathan Glazer no hace de Zona de Interés una película que muestre o analice la muerte, sino a sus ejecutores. No hay personaje, entre los involucrados, que dude, que se cuestione algo, que no vea lo que sucede sino como la más absoluta normalidad. Ni siquiera es una guerra: es casi una victoria, el nuevo status quo.

Sorprende también la libertad narrativa. Glazer hace lo que tiene que hacer para decir lo que tiene que decir, con recursos que no son los más habituales y sorprenden. La película comienza con una larga secuencia sonora que te hace dudar si el proyector está funcionando o se supone que sea así. Es así. La música ambiente pasa de algo indistinguible y poco agradable al bello trinar de los pájaros: la introducción sonora para este mundo donde el horror y los Ingalls solo son separados por un muro.

Habrá, hacia el final, otro momento, el único, en que veremos Auschwitz, también mostrado desde una completa frialdad que, justo por lo opuesto, resulta demoledor.

Sandra Huller en The Zone of Interest
Diamond Films

Cuando digo frialdad en cuanto a cómo está filmada, me refiero a la falsa lente objetiva que guía el relato. No hay música, mucho menos incidental o melodramática. No hay planos desgarradores ni víctimas a la vista. Solo hay guiños a cierta consciencia en dos o tres personajes secundarios, esos que sí saben y deciden ayudar con lo poco que pueden o huir ante lo insoportable.

No hay en un solo momento de Zona de Interés la imagen de judíos, discapacitados o de algún otro grupo de los que el nazismo decidió exterminar. En cambio, vemos el detrás de escena de las mentes del exterminio. Las máquinas –mecánicas y humanas- del exterminio.

Más de un millón de personas fueron exterminadas en Auschwitz.

Tal vez Zona de Interés no sea una de esas películas que convencen a todo el mundo. Desde el ritmo narrativo hasta el uso del sonido, todo hace que sea una película diferente -decile rara, si querés- que puede gustar o no.

Tampoco es una película que venga a hablar de un tema poco tratado, sino todo lo contrario. Pero sí es una película que logra dejarte con un nudo en la garganta sin mostrarte nada. Sin buscar conmoverte ni recurrir a nada mínimamente cercano al golpe bajo.

Con el retrato del cinismo alcanza.

Zona de Interés (The Zone of Interest)

Puntaje: 9 / 10

Duración: 105 minutos
País: Reino Unido / Polonia / Estados Unidos
Año: 2023

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