Crítica de ‘Hijos nuestros’: una experiencia religiosa

«Hijos nuestros» relata la historia de Hugo (Carlos Portaluppi), un ex jugador de fútbol que apenas tuvo unos minutos de fama y hoy sobrevive manejando un taxi, en una vida rutinaria y sin pasiones, salvo una: San Lorenzo de Almagro. En uno de los viajes conoce a Silvia (Ana Katz) y su hijo Julián (Valentín Greco). Hugo ve en el joven la posibilidad de cumplir sus sueños frustrados y promete llevarlo al club de sus amores para una prueba.

Lo primero que te quiero contar sobre «Hijos Nuestros» es que no es un film solo para futboleros, y te lo dice alguien que solo ve fútbol en los mundiales. Si sos de San Lorenzo la vas a amar, pero sino también, porque Hugo es la viva encarnación del hincha argentino que ve en la cancha su templo, y en cada equipo, su religión.

Por otro lado, la magnífica composición de Carlos Portaluppi no permite imaginar a otro actor en su papel. Es que Portaluppi es de esos actores de pura cepa, creíble hasta la médula, que puede hacer lo que quiera y hacerlo bien. Hace unos años lo vi en la obra «La historia del señor Sommer» y quedé maravillada. Este rol, en las antípodas, demuestra que sea cine o teatro, Portaluppi se sale con la suya y nos engaña a todos con talento de verdad.

Él no está solo. El resto del elenco se completa de maravillas con la siempre efectiva Ana Katz y un joven pero prometedor Valentín Greco. También participan Gabo Correa, Germán De Silva y Daniel Hendler.

La escena de «Hijos Nuestros»

Hay una escena que apostaría que va a ser la que recuerdes cuando salgas de la sala, y me refiero al momento de la Confirmación de Julián en la parroquia. Aquí la metáfora del fútbol como religión se desintegra para volverse literal y explícita, con cánticos, hinchas y banderas. Un delirio inolvidable para aplaudir.

La dupla de directores, Juan Fernández Gebauer y Nicolás Suárez, logra hacer una película que desde lo pequeño muestra un mundo. «Hijos Nuestros» presenta un guion sin fisuras ni baches, con un final coherente y actuaciones perfectas. El fútbol como experiencia religiosa, mística, que hace que algunos salgan de su letargo, resucitando a la vida: de eso se trata.

País: Argentina
Duración: 87 minutos
Año: 2016

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