Crítica de Enredadas… pero felices: elenco y nada más

Julia Roberts, Jennifer Aniston y Kate Hudson: casi que hablamos de las especialistas en comedia familiar-romántica-americana de los últimos años. Y todas juntas en un solo elenco. El resultado debería ser bueno. Si le sumamos a esto la dirección de Garry Marshall, responsable de títulos como «Mujer bonita» y «Novia fugitiva», las expectativas aumentan aún más. Sin embargo, «Enredadas… pero felices» no llega a cumplir la promesa.

En principio, el planteo tiene su encanto: llega el Día de las Madres y distintas mujeres con sus pequeñas historias personales atraviesan la maternidad de distintas formas. Es la clásica estructura de un relato coral, que ha sabido funcionar como mecanismo de relojería en films como «Realmente amor» o «Simplemente no te quiere».

¿Qué es lo que falla en «Enredadas… pero felices»? Dos cosas. La primera pata floja es la debilidad de los conflictos. Jennifer Aniston interpreta a una madre de dos pequeños cuyo ex marido se casa con una mujer 20 años más joven. Julia Roberts encarna a una diva de la televenta que relegó su vida personal para construir su carrera. Kate Hudson da vida a una joven madre casada con un hindú y cuyo problema es que sus padres ni siquiera saben de su estado civil porque rechazan al extranjero.

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Jason Sudeikis se pone en la piel de un padre viudo con dos niñas que intenta manejar la llegada del Día de las Madres como puede. Y también está Britt Robertson que tiene una pequeña beba y no está segura de casarse con el padre de su hija, interpretado por Jack Whitehall.

Planteos de situación que podrían tener un desarrollo más fuerte para ser verdaderos conflictos. Al quedarse en la anécdota superflua, la película no termina de atrapar.

¿Y las risas?

No es que una comedia para ser buena tenga que sacar carcajadas cada tres minutos, pero debería tener gags efectivos. Lo curioso es que en «Enredadas… pero felices», el personaje de Britt Robertson está en pareja con un joven inglés que hace stand up y es él quien se lleva los mejores momentos de la película. Entre las damas, solo Jennifer Aniston logra robar sonrisas en algunas escenas.

Se notan las buenas intenciones, pero cuando la historia es débil, no hay mucho que hacer. A los conflictos haciendo agua y los escasos gags se suma el enemigo de muchas películas: es innecesariamente larga.

Lo positivo

Siempre hay cosas buenas para rescatar y no quiero terminar este comentario sin hacerlo. Julia, eternamente Julia. Claro que no es de sus mejores papeles, pero incluso en esta película logra traspasar la pantalla gracias a ese no sé qué que solo las grandes divas tienen. Cuando aparece, aparece, ¿me explico? Es ella, con toda su aura, elevando cualquier escena a otro nivel. Y hace de diva, lo que resulta un acierto.

Quizás a su pesar, Jennifer Aniston sigue siendo Rachel y lo será por siempre a menos que decida incursionar en el drama con más frecuencia. ¿Pero saben qué? Es maravillosa. Es Rachel, sí, pero qué bien le sale.

Los personajes de Julia Roberts y Jennifer Aniston, cuando aparecen juntos, demuestran que la suma de las partes es mayor y más potente que por separado. Son las dos reinas de la comedia americana, las america’s sweetheart, las girl next door. Entonces, querés verlas juntas. Cuando pasa, algo pasa. Lástima que solo compartan un par de escenas.

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Y como te decía antes, el papel secundario del joven y súper apuesto Jack Whitehall aporta gracia en cada aparición. Un buen guiño en sus escenas es la participación de Jon Lovitz, legendario comediante de Saturday Night Live que interpreta al organizador del concurso de humoristas. 

«Enredadas… pero felices» es una comedia con buenas intenciones y débiles resultados. El gancho del elenco es lo único que la salva.

Título: Mother’s Day
Duración: 118 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2016

Imágenes: Energía Entusiasta

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