Crítica de La Gran Apuesta: solo buenas intenciones

Sé que los críticos la tienen como favorita al Oscar y que muchos la consideran genial. Así que lo que sigue a continuación va a desentonar un poco.

«La Gran Apuesta» es una de las películas más nominadas por la Academia. La pregunta es ¿¿por qué?? Lo que obtuve luego de verla fue stress mental en mi esfuerzo titánico por entenderla. Y ese es su único y gran problema. La película es tan técnica sobre lenguaje bursátil que a menos que seas un especialista en la bolsa, es difícil entender bien el argumento, por ende seguirlo, por ende sentir intriga, por ende entretenerse.

Sabemos que se basa en la historia real de lo sucedido en la crisis de las hipotecas que sufrió Estados Unidos en 2008, con coletazos en la economía mundial. Bien, más vale saber eso de antemano o entenderás aun menos que yo. La cosa es que cuatro tipos que están metidos en temas financieros descubren que el sistema económico está a punto de colapsar a causa de créditos otorgados a personas no solventes y, sobre eso, toda una serie de tramoyas que hacen todo el problema económico aun más complicado y perverso. Leído lo que acabo de escribir dirás: esta persona entendió la película. Ojalá. Eso sería el argumento macro. Lo que no se termina de comprender, al menos yo no logré captarlo (sepan disculpar si estuve lenta), es cuáles son los movimientos que hacen estas cuatro personas con sus equipos a sabiendas de que todo va a explotar. Compran seguros, bonos, venden, etc… Al no ser claro, no se experimenta esa sensación de: ¡mira como se salieron con la suya! No.

Sin embargo, no se puede decir que sea una película «mala». La dirección y el montaje son originales, ruidosos, inquietos, luce bien. El problema es que si el relato es un acertijo indescifrable, algo falla. Hay también un algo de «si El lobo de Wall Street fue un exitazo, sigamos por ese camino». Pero no, que trate de la bolsa y todo se mueva rápido es lo único que tiene en común con la joya dirigida por Scorsese.

Hay tres momentos que sirven de parámetro para comprender que esto de que es difícil de entender no es idea mía: durante el film, hay dos escenas donde la película corta y pone a Margot Robbie y Selena Gómez haciendo de sí mismas, explicando al público con metáforas cómo es el chanchullo financiero de los bancos. Y hay una tercera escena con un cocinero que también se sale del relato para explicar. Al menos, el guionista fue consciente de que lo que estaba narrando necesitaba de alguien que lo baje a lenguaje normal…

Ahora, tampoco es que sea lo peor que he visto, claro que no. Para eso estuvo «El destino de Júpiter». Dejando de lado el cuentito, desde lo formal es divina de ver. Los inserts, los diálogos a cámara (amo eso), la fotografía, lo dinámico, hacen que gane en lo visual. La otra pata fuerte son los actores. Para los Óscar solo quedó nominado Christian Bale, pero si hubiera tenido que elegir uno sería Steve Carell, está superlativo, Brad Pitt tiene un rol demasiado discreto como para competir pero le da a todo un toque sombrío invaluable. Ryan Gosling también está perfecto. De todas formas, lo bueno es que este año sí o sí gana Leo o nos vamos a Los Ángeles directo a exigirlo =D

Así que, con dos nominadas al Óscar vistas, por lejos me quedo con «El Renacido» en todo lo que compita con «La Gran Apuesta». Si tan solo se hubiera entendido…

Título: The Big Short
Duración: 130 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015

Imagen: Plan B Entertainment

1 comentario sobre «Crítica de La Gran Apuesta: solo buenas intenciones»

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