Para muchos, Sweeney Todd es esa película musical de 2007, dirigida por Tim Burton, que contó con Johnny Depp y Helena Bonham Carter como protagonistas. Pero el asunto comenzó mucho antes, cuando el legendario compositor Stephen Sondheim creó la obra en la que se basa el film y la convirtió no solo en un clásico, sino también en uno de los musicales más difíciles de montar.
Ese desafío se afrontó por primera vez en Argentina en 2010, cuando Julio Chávez y Karina K protagonizaron Sweeney Todd en el Teatro Maipo. 16 años más tarde, un nuevo elenco se le anima al musical del sangriento barbero de Fleet Street en el renovado Teatro Santa María.
Pero primero, un breve resumen. Sweeney Todd es la historia de un hombre que perdió a su esposa y a su hija en manos de un poderoso juez y que regresa a Londres tras 15 años de prisión. Con la ayuda de Mrs. Lovett, una peculiar vendedora de pasteles, vuelve a su antiguo oficio de barbero. Pero esta vez sus navajas no solo servirán para quitar barbas, sino también para cortar gargantas.
Al momento de su estreno, Sweeney Todd fue un musical innovador, entre otras cosas, por la historia que contaba. Lejos de los bailes coloridos y las canciones optimistas de corte pop, Sondheim propuso un relato oscuro, con melodías cercanas a la ópera, que gira en torno a la venganza, la violencia e incluso el canibalismo.
Reseña de Sweeney Todd en el Teatro Santa María
La nueva puesta argentina de Sweeney Todd logra transmitir todos estos sentimientos y crear una atmósfera en la que, más que el terror que el argumento puede sugerir, se percibe la rabia de un hombre destrozado.
Con dirección de Marcelo Rosa, quien esta temporada también tiene en cartel el exitoso musical Anastasia, Sweeney Todd es interpretado por un experimentado del teatro musical argentino: Emmanuel Degracia. Junto a él, Anabella Borón da vida a Mrs. Lovett.
Lo más logrado de la obra, por lejos, es el descomunal talento de su elenco. Desde los imponentes protagónicos de Degracia y Borón, pasando por los maravillosos Tomás Vila y Luli Louzán, como los jóvenes Anthony y Johanna, Alfredo Alesandro como el juez Turpin y Aimara Vázquez como esa mendiga misteriosa, hasta el último del ensamble, todos y cada uno se paran en el escenario del Teatro Santa María con méritos de sobra, luciéndose en todas y cada una de sus intervenciones.
Con tantos musicales que, por suerte, tiene la cartelera porteña esta temporada, este grupo de artistas es uno de los más sólidos que he visto y oído.

El otro punto fuerte de la obra es la escenografía. Siendo una obra independiente, la puesta escenográfica no tiene nada que envidiar a las grandes producciones. Armada en dos niveles, con elementos móviles que van creando los diversos espacios, cada pieza ayuda a ambientar el relato.
Respecto a los aspectos más débiles de la puesta, debo decir que el sonido podría ajustarse para que se entiendan mejor los versos que canta el ensamble o bien cuando hay más de un actor cantando al mismo tiempo. Nada que empañe la obra o impida entender la historia.
En cuanto al ritmo general, el primer acto fluye muy bien, pero el segundo lo sentí bastante más extenso, aunque el reloj así no lo marcara. Tratándose de una obra que dura dos horas y cuarenta minutos (incluido un intervalo de 10 minutos), es algo a tener en cuenta.
En resumen, esta nueva versión argentina de Sweeney Todd tiene como mayor fortaleza su elenco y el enorme mérito de montar una puesta compleja en el circuito independiente. Por su estilo y duración, seguramente serán los fans acérrimos del musical quienes más la aprecien.
Funciones: sábados y domingos hasta el 13/9
Teatro Santa María: Montevideo 842, Ciudad de Buenos Aires
Entradas: en Ticketek y en la boletería del teatro
Duración: 2:40 horas, incluyendo un intervalo de 10 minutos.
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